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Motivación, Running, Spartan Race

6 meses que separan un momento obscuro a una nueva oportunidad con podio –entre errores, malas decisiones y aceptaciones-

Quiero que me conozcas por quien soy hoy, por lo que viví y que me marcó e incluso por lo que era, por lo que tuve y por las cosas que perdí a raíz de una situación y algunas malas decisiones.


Irónicamente esto sucedió hace un poco más de 6 meses donde hoy la vida volvió a sonreírme.


Lejos de la perfección, me abro y sincero conmigo mismo, antes que nada, para hablar de esto con lo que seguro muchos se sentirán identificados, pero quizá se sorprendan.


El año pasado buscando explorar nuevos retos, me puse como objetivo final para cerrar el 2017 explorar el mundo de las Ultra-distancias o Ultramaratones.

(Distancias que pasan la distancia del maratón – 42.195 km’s).


Llevo corriendo desde el 2013 así que mi experiencia de corredor y deportista en este medio era corta aún, estaba por cumplir 32 años, venia de participar en mi 4to mundial de Spartan Race en Lake Tahoe obteniendo muy buenos resultados personales, tenía algunos patrocinadores con los que estaba muy contento y la verdad en términos generales pasando por buen momento de vida.


Siempre me consideré alguien quien no está “hecho” para correr distancia muy largas. Y sí, creo que lo mío es más las carreras cortas explosivas.


No obstante, quería sacarme la cosquilla y con la “excusa” de buscar hacer la modalidad de carrera más larga que tiene Spartan (anteriormente conocida como la UltraBeast). Meses previos los entrenamientos tendrían que ser más fuertes para llegar bien a esta carrera que sería a inicios de diciembre, 2017.


La Ultra Beast sería de aprox. 50 km’s con obstáculos y en montaña.


Perfecto a esto me quedo como “entrenamiento” y como primera prueba una carrera con características similares en cuanto a la distancia:


UTMX de 50K el 21 de Octubre.


Al ser una carrera de alta demanda y no haber estado aún seguro si la haría, me quedé sin inscripción, busque por lo tanto que alguien lesionado o alguien que cancelaría su participación para que me vendiera su número.


Con un poco de ayuda conseguí a una persona pero sin la oportunidad de cambiar nombres o registro al estar fuera de las fechas establecidas. -Error ya que no se permitía eso-.


El día previo a la carrera la persona que me dejaría su numero no llegó a recoger su paquete y literal me quede sin armas.


Para mi “buena” o mala fortuna, convencí a una amiga que estaba allá y tenia un número, de “prestármelo”. Por otros compromisos, ella no iba a correr ese día.


Por lo tanto iba a participar de manera “ilegal”, con un número de una mujer y otro nombre. -La tormenta perfecta y el error más grande-.


A mi sorpresa hice una mucho mejor carrera de lo esperado, la disfruté pero también sufrí.


Por miedo en los controles y abastecimientos jamás me paré y simplemente seguía hacia adelante. Algo que durante la carrera fue bastante estresante por cierto a ser descubierto. Incluso por la misma emoción entré a la meta y me salí de inmediato.


Al final quede en Top 20 en hombres y el problema del cual todo se detonó, fue que con mi tiempo y corriendo como “mujer”, quedaría en 2do lugar quitándole un lugar real a otra participante. En efecto, todo un problema.


Después de analizarlo y con cabeza más fría se buscó hablar con los organizadores para pedir una disculpa. Su molestia fue muy grande. Incluso dos días posteriores di la cara de nuevo con ellos y ofrecí de nueva cuenta una disculpa. Por obvias razones era lógico que jamás volvería a poder participar en algún evento de esta organización… Y no fue suficiente, la misma organización publicó en sus redes sociales este hecho con un toque bastante crudo e incluso difamador, pero el “daño” y error ya estaba hecho y evidentemente era un trago muy amargo que tenía que digerir.


¿A qué voy con esto? Acepto que me ganaron las ganas de perseguir mis metas y por lo tanto cometí el error corriendo de esta manera. Sé que se hicieron mal las cosas y hay algunas que se pudieran haber pensado y hecho mejor. Cada carrera tiene sus reglas y simplemente no las cumplí. En apoyo a lo sucedió mucha gente me comentó que sabían o incluso habían aceptado que habían corrido con números de otra personas en varias ocasiones, múltiples veces; en este y otras carreras.


Por supuesto, eso no es algo nuevo y sucede todo el tiempo. Quizá más en México. Yo solo tuve un poco de extra mala suerte y no estoy orgulloso de lo que hice. Siempre estaré apenado por esto y espero que a las personas que lean esto les sirva mi lección para cuando piensen correr de esta manera.


A cada acto hay una consecuencia… 
La carrera para la que me estaba preparando (Spartan UltraBeast) me costó mucho a nivel mental. Perdí motivación y no sabía cuando volvería a competir. El Cyberbullying a nivel redes sociales también pesa y no es fácil digerir. Y no lo había mencionado, pero los patrocinadores que tenía los perdí a los pocos días. Era la semana de mi cumpleaños y se me vino el deporte encima.


No obstante poco a poco le fui dando la vuelta a la hoja… y la vida da nuevas oportunidades, justo 6 meses después, un 21 de abril de 2018, sin grandes expectativas y mucho entrenamiento, logré mi primer podio en una Spartan Race en México en mi categoría (30-39) quedando en 1er lugar. Llevo desde el 2013 en este deporte y jamás había quedado en podio.


Para mi esto fue una señal, una señal que necesitaba de manera muy “desesperada”. Necesitaba volverme a enganchar con este bello y tan demandante deporte para poder retomar mi rumbo y fijar mis objetivos de este año. Y sí, todo se dio irónicamente 6 meses después de dicho suceso que me dejó muy marcado.


Pero esta vez sin patrocinadores, sin mucho ruido o parafernalia alrededor. Simplemente disfrutando y volviendo a donde creo que pertenezco: La montaña, la aventura extrema, el lodo, el bosque y simplemente a esta libertad que  muchas satisfacciones me ha brindado y regalado.


Y créanme que aprendí la lección, pero también se que la vida siempre da nuevas oportunidades y da la oportunidad de reivindicarse, y más cuando de deporte se trata. Y cuando humildemente uno puede aceptar cuando cae, tendrá también la fuerza para buscar levantarse para seguir tratando de ser mejores cada día. No sólo en lo deportivo, sino en cada aspecto de la vida diaria

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