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Superando miedos y haciendo mi primer Ironman 70.3

Todo inicio hace un poco más de un año, decidí empezar a hacer triatlón para superar mi miedo a andar en bicicleta, y cuando les digo miedo, era pánico, pensar en rodar me podía hacer llorar ¿y entonces para que me sometí a semejante tortura (si, se sentía como eso cada entrenamiento)? Pues por que los miedos por más grandes que sean deben de superarse.

Para hablar de mi Ironman 70.3 tenemos que irnos un poco más atrás, ya que la competencia siempre es la cereza del pastel, lo bueno, la mayor parte de las veces ocurre antes.

Un año antes hice mi primer triatlón, decidí empezar con la distancia olímpica 1.5 km nadando, 40 km en bici y 10 corriendo, y aunque lo terminé no fue la mejor experiencia, resultó que el miedo a la bici siguió, casi me voy contra la maleza al intentar tomar agua en la bici, por poco y me caigo bajándome de la bici, y desde la nadada por respirar mal se me contracturó algo por el pulmón y respirar dolía mucho, así que tuve que hacer una caminata de 10 km. Terminando, a pesar de todo dije, esto si me gustó, haré otros triatlones el próximo año, poco sabía que entrenando para el maratón de Boston me daría una pubitis que me dejaría sin poder hacer nada más que nadar por 3 meses.

Yo nadaba y nadaba sin objetivo y con pocas esperanzas, la gente me decía que una pubitis podía tardar hasta un año en curar, así que solo hacía ejercicio por inercia, por que sabía que si paraba, luego retomar el rumbo iba a costar más trabajo, 3 meses después de la lesión me dejaron hacer bici, así que retomé la bici fija, y en un día rodando fue que se me ocurrió, si ya estoy nadando y ya estoy andando en bici, pues vamos a retomar el triatlón y ¿por qué no? Si me gustó tanto, hagamos la experiencia más larga con un 70.3, así que le pregunté a mi doctor, a mi fisio y a mi coach si era algo factible y me dijeron que si, eso sí, sin correr mucho.

Ya con el 70.3 en mente me armé de valor, me fui a CU con mi bici, y aunque lloré de miedo en el camino me trepé a la bici, practiqué eso de encliparme (por que después de 8 meses no me había vuelto a subir y pues uno olvida esas cosas) no me caí y pedaleo tras pedaleo hice en el primer entrenamiento 40 km (nada mal para una con pata cucha ¿no?), esa rodada me dio la confianza de seguir, conseguí compañeritos de rodada y eso hizo que el miedo fuera menor.

Poco a poco incorporé la carrera, aunque nunca fueron volúmenes grandes, mi coach confiada en que he corrido por 9 años me decía, eso ya lo tienes, y yo pensaba, pues ni tanto, no he corrido en 5 meses, que tal que se me olvida, pero lo que la coach ordena, se hace, al final corrí máximo 12 km (a excepción de un día que me perdí y fueron 16 por necesidad).

Creo que hasta una semana antes no había dimensionado las distancias que iba a recorrer, siempre lo veía por cachos, me decía a mi misma que si podía nadar 1.9 km, o rodar 90 km y 21 km corriendo era mi mero mole, hasta que el nervio y la realidad me pegó, si, podía hacer todo eso… por separado, en ningún entrenamiento hice algo cercano a esas distancias juntas, pero ya para cuando me di cuenta, no había mucho que hacer ya quedaba una semana así que solo quedaba disfrutar del entrenamiento hecho.

Llego el día de la competencia, tenía muchos miedos, tenía miedo de que me pegaran en la natación, que volviera a presentarse el dolor del pulmón, de caerme en la bici, de los puestos de abastecimiento de la bici en donde tenía que quitar una mano del manubrio para agarrar cualquier cosa que necesitara o bajarme de la bici que también esta complicado, del calor y de los calambres, pero al final me di cuenta, si cualquiera de estas cosas pasaban, el peor de los escenarios era no terminar, y aunque dolería en el orgullo, de eso no pasaría.

Dan el toque de salida, y llega la hora de tirarse al agua, la nadada fluyó bastante bien, respirando tranquila y disfrutando de los peces, y es hora de agarrar la bici, con una pésima transición, se me olvidó ponerme bloqueador, tardé mucho poniéndome todo, pero al final salí, con 2 cinturones de suplementación por que no me acomodó poner los geles pegados a la bici y sin herramientas por que, si ni siquiera se cambiar la cámara de la bici ¿para que cargo?, encomendándome a los dioses del triatlón para no ponchar empecé el camino de los 90 km. La bici de Cozumel es plana, pero hay 19 km que vas a lado del mar abierto y me decían que el viento era terrible, afortunadamente la isla se portó muy bien y casi no hubo viento, llegó la hora de agarrar la primer botella de la zona de abastecimiento, empecé a ir lento lentito, y pum, pude agarrar la botella, ya la armé pensé, pasando la zona de viento, mi estrategia era ir más rápido, pero oh sorpresa me empiezó a dar un dolor en la pierna que me obligó a bajarme de la bici y estirar, por un momento pensé que ahí iba a terminar mi competencia, pero decidí volver a subirme y llevármela leve, lo que el dolor me permitiera, después de unos 25 km el dolor disminuyó considerablemente y pude terminar. Empezó la carrera, eso era lo mío, inicié y con menos de un km recorrido, apareció el dolor de caballo, pensé en caminar, otros competidores lo estaban haciendo ¿por qué no unirme a ellos?, pero decidí que aunque fuera trotando no iba a caminar, como no podía tomar mucho líquido por el dolor, decidí enfocarme en mantenerme fresca, por que teníamos una sensación térmica de 40°C y el golpe de calor estaba a la orden del día, poco a poco enfriándome y tomando un poco de líquidos se fue el dolor de caballo, iba rebasando a muchos competidores, eso me animó a ir más rápido, 200 mts antes de llegar a la meta las ganas de llorar me invadieron (ahorita que lo escribo me acuerdo y también podría llorar), cerré olvidando el dolor y el cansancio y al cruzar la meta, no solo logré conquistar esas 70.3 millas, superé inseguridades, frustración, esos días en los que decía, qué necesidad de estar haciendo esto, y me demostré que los miedos por más grandes que sean, están para vencerse.

Marien Fernandez
Marien Fernandez
Nutrióloga, corredora y triatleta. Empecé a hacer deporte por que me gustaba comer mucho, ahora no me imagino mi vida sin hacer ejercicio. Mi distancia favorita es el 21k, aunque cada vez me enamoro más del triatlón.

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