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La nueva manera de entrenamiento que el aislamiento social me enseñó

La pandemia de COVID 19 inició a finales de febrero en México, aún recuerdo que a inicios de marzo corría mi última competencia sin pensar que esta enfermedad iba a transformar el mundo, y no solo eso, transformó mi manera de ver el deporte.

Para los que no me conozcan soy MariEn, nutrióloga, corredora y triatleta, llevo corriendo a nivel competitivo desde hace 10 años, eso quiere decir, que he entrenado con un propósito y una meta durante 10 años sin parar, y de repente, COVID llega.

Yo me estaba preparando ya desde hacía 4 meses para el que sería (y será eventualmente) mi mayor reto deportivo, mi primer Ironman, y lo más pesado de esa preparación había sido despertar a las 5 am para iniciar mis entrenamientos, pero cada que no me quería despertar, me visualizaba cruzando la meta después de 3.8 km nadando, 180 km rodando y un maratón, y me decía, esa aventura no se va lograr sola, y con todo el dolor de mi corazón me despedía de la cama.

Cuando los centros deportivos cerraron, me quedé también si rodillo y sin salir a correr, así que mi entrenamiento paró de golpe, si bien en un inicio tenía la esperanza de que esta pausa durara un mes, conforme empezó a avanzar la pandemia me di cuenta que el Ironman tendría que ser pospuesto, y no voy a mentir, me enojé, todas esas madrugadas sufriendo por despertar, habían sido en vano, me encontraba, después de 10 años, sin una meta.

Quedarme sin meta podría haber sido algo muy frustrante, sin embargo, un año antes, con una lesión había aprendido a ser más sabia y a aceptar todas las aventuras, buenas y malas, que el deporte conlleva, así que lo tomé con filosofía, haría ejercicio por el simple hecho de que me gusta, iba a realizar el ejercicio que ese día se me antojara e iba a mejorar todos esos aspectos del entrenamiento que generalmente dejaba para después.

Y así fue como me inscribí a clases de yoga, desempolvé mi trx y compre un trampolín, me descubrí haciendo el ridículo frente  a una pantalla, bailando y viendo que seguir una clase de jump no era mi mayor habilidad, aprendí lo que es utkasana, los saludos al sol, y que shavasana es mi posición favorita de yoga, que a pesar de que no soy la más fuerte, es bueno superarse poco a poco, y que si bien, los burpees y las lagartijas siguen sin gustarme, lograr realizar una serie de 8 repeticiones y no morir en el intento, es un gran logro que puede alegrar mi día.

Decidí también mejorar mi composición corporal, bajar esos kilos que sé que estában pesando cuando corría 21 km, pero por no disminuir mi entrenamiento deportivo no había logrado perderlos, fortalecí mi paciencia, mi tolerancia a la frustración y aprendí que en la vida no todo puede estar planeado, que hay cosas que no podemos controlar y que está bien dejarnos llevar por la corriente.

Puedo decir que cuando vuelva a competir y tenga una nueva meta seré más fuerte, no solo físicamente, sino mentalmente, estaré más ligera y tendré mayor elasticidad, cualidades que sin el aislamiento no hubiera logrado, así que gracias COVID 19 por arruinar mis planes y crear nuevas metas.

Marien Fernandez
Marien Fernandez
Nutrióloga, corredora y triatleta. Empecé a hacer deporte por que me gustaba comer mucho, ahora no me imagino mi vida sin hacer ejercicio. Mi distancia favorita es el 21k, aunque cada vez me enamoro más del triatlón.

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